Del todo a la nada

“Cuántos besos me perdí por no saber decir, te necesito” 

-Joaquín Sabina-

Me encantan estos días de lluvia. Saborear ese fresco por las mañanas y anhelar los domingos de peli, manta y sofá. Disfrutar de esos días grises acompañada de un buen libro y perderme en otro tiempo, en otro lugar, que me haga desconectar de la pura realidad. Ha sido hoy cuando nada más despertar me he dado cuenta de que nuestro querido verano estaba llegando a su fin. Mañana comenzamos una nueva estación, para cubrir nuestros días de otro color, comenzar a cambiar nuestros armarios y, sobre todo, ver como los árboles comienzan a desprenderse de sus hojas, una imagen muy otoñal y que a mí me enamora. No hay nada que me guste más que disfrutar en esos días de cambio que nada tienen que ver con el anterior, unos cambios que anhelamos días atrás…

otoño

Pero, hoy en Reflexiones bajo un pincel quería hablaros de otros cambios, cambios que, a veces, se nos presentan en nuestras vidas, cambios de rutina, de horarios, de tiempos, de relaciones, de estados de ánimos… Unas transiciones que en la mayoría de las veces nos cuesta acostumbrarnos como los cambios bruscos de pasar de ese sol y calor tan especial que caracteriza a nuestro verano a tener que adaptarnos a una estampa otoñal cargada de días más grises y observar como el oscuro invierno se aproxima cada día más. Las horas de sol se reducen y la temperatura cálida desaparece. Unos cambios de vida que no todos sabemos amoldarnos a la perfección, sobre todo, cuando el éxito llama a tu puerta y los pies no están sujetos a la tierra.

La verdad que dicen que el poder corrompe a las personas y fue anoche cuando me di cuenta de ello. Mientras veía la apasionante y divertida entrevista que Risto Mejide estaba realizando al gran Joaquín Sabina en Viajando con Chester en Cuatro, en una de esas preguntas apareció el nombre del ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, una relación que Sabina valoró como ese peso tan importante de Gallardón como ministro había hecho de él un nuevo ser completamente diferente al divertido y viejo Alberto que el cantante conoció. Fue entonces cuando Sabina aclaró que es el propio poder quien corrompe a las personas. Y es entonces cuando me di cuenta de lo importante que es tener los pies en la tierra, no dejarse llevar por nuestro ego y saber siempre quienes somos y de donde venimos, es decir, mantener siempre la humildad y gracias a ella llegaremos lejos. Y ha sido hoy cuando, en forma de relato, he querido reflexionar y crear una nueva historia en la que lo importante está en dejarnos ayudar y valorar a las personas que tenemos a nuestro alrededor, mantener los ojos abiertos y jamás volar más alto de lo que podemos alcanzar…

Un claro ejemplo de como a veces la vida nos sorprende. Así es como Antonio de la noche a la mañana se dio cuenta del cambio tan brusco que había experimentado en su vida. De tenerlo todo a quedarse en la nada. Antonio era una de esas personas que jamás le había faltado nada. Un brillante empresario que tenía una vida perfecta, era fundador de una de las empresas más prestigiosas del momento, su elegante físico y su educación elevada le permitió que nadie le cerrara puertas, obtener decenas de premios y, sobre todo, ver como su ego iba subiendo de forma fugaz y sin que él se dará cuenta.

En poco tiempo, había sellado las amistades con toda esa gente que tanto le había ayudado a ascender en el mundo empresarial, personas que le vieron crecer en su barrio humilde y que le apoyaron en todo momento. Su gran prepotencia y orgullo creció de forma fugaz y, en poco tiempo, Antonio se convirtió en una persona fría y vacía, no amaba lo que tenía, vivía por él y por su éxito…

Fue de la noche a la mañana cuando el éxito llamó a su puerta y Antonio se olvidó de toda esa gente que siempre había estado a su lado. Desde entonces, era de esas personas que miraba por encima del hombro, solo tenía ojos para su negocio, sus amigos de su entorno y su querida familia, su esposa y sus dos hijas.

Vivía constantemente en un sueño, jamás pensaba que tendría una vida tan perfecta, una vida que siempre había soñado y ahora se había hecho realidad.

Sin embargo, la vida a veces nos sorprende y nos pone a prueba. Es en esos momentos cuando la humildad sería la virtud perfecta para salir adelante, dejarte ayudar y observar la realidad que rodea a tu mundo. Antonio jamás vio como de repente su empresa comenzó a desplomarse, las pérdidas eran imparables, pero él considero que era una pequeña racha que se superaría con su talento y jamás dejó que nadie le echará una mano, su ego era tan elevado que para él eso era rebajarse, aceptar que su empresa se iba decayendo. Pero, poco a poco, se dio cuenta que su agujero iba a más, todo ello fue consecuencia de la gran crisis económica que estaba cayendo en España y que a tantas empresas se estaba llevado por delante.  Una situación que Antonio no podía superar y, poco a poco, fue cayendo en una profunda depresión, dejó de lado su familia, su engancho al alcohol iba cada vez a más y fue entonces cuando se dio cuenta que pasó del todo a la nada en poco tiempo. Su vida estaba hueca, en su interior solo había vacío, en su vida solo estaba él y el resto no le importaba, una realidad que  le había arrastrado a la soledad.

Y es que a veces ignoramos la importancia de valorar la realidad. De saber mantener nuestros pies en la tierra y dejarnos ayudar cuando las cosas no van tan bien como parece… Antonio es uno de tantos ejemplos que la mayoría de vosotros conoceréis, personas que jamás se dejan ayudar, no valoran la importancia de la humildad, en su vida no existe el saber perdonar y ese ego es tan grande que no hay nada ni nadie que les haga abrir los ojos para observar la verdadera realidad. Es muy fácil volar cuando estás arriba, pero no abandones tu humildad y valora cada peldaño que asciendes, porque si no la caída puede ser peligrosa. Así es como Antonio se sumergió en una falsa realidad, su empresa quebró, se sumió en una infinita depresión que solo el alcohol pudo ayudarle, abandonó a su familia y se dio cuenta que su vida era una auténtica mentira. Un cambio brusco y radical fueron los golpes que la vida le puso en el camino para valorar cada cosecha y  aprender a ser humilde, generoso, solidario…. con todas esas personas que lo necesitaban y que te acompañan en tu día a día. Antonio terminó solo, su fortuna desapareció de forma fugaz y su vida terminó cuando la soledad y las ansias de volver a ser quien era se apoderaron de él. Así es como puso el punto y final a esta vida. Prefirió la soledad antes de pedir ayuda, su orgullo pudo con su anulada humildad y antes de fracasar ante los demás quiso terminar con su vida.

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Una triste historia para valorar nuestro día a día, dejarnos llevar pero conociendo nuestros límites. Anteponer nuestra humildad y saber rebajarse cuando las circunstancias nos lo piden…

Buenas noches amig@s!

 Emma Tomás

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