Justicia, ¿dónde estás?

Veo las noticias y compruebo que todo es una guerra. Veo como las balas salen disparadas para acusar al adversario. Que si tú subes los impuestos y congelas las pensiones, que si esto jamás lo tocaría y luego al cambiar de cartas lo primero que hago es aplicar todos esos recortes que criticaba cuando estaba en la oposición… Perdónenme señores, pero a mí la verdad que me preocupan otras cuestiones más serias. Este país está cayendo en picado y nadie está haciendo nada por frenarlo. Tenemos más de 4.000.000 de parados, vale hoy habrá bajado el paro y llevamos meses en descenso, pero en mi alrededor no sé nota. La verdad que cada recorte, cada subida de impuesto nos ahoga  y las familias humildes, las que componen la mayor parte de este país, nos alarma el ver como los perjudicados siempre somos los mismos.

No es que sueñe en tener el paraíso, pero la verdad que me encantaría poder ver la luz al final de este túnel, comprobar que todas esas reformas, todos esos recortes, al fin y al cabo, están dando resultados positivos. Recuperar la confianza en España y volver a encontrar la estabilidad que llevamos años buscando. Y, sobre todo, que se haga justicia. Porque estamos cansados de tanta corrupción, de tanto robo, de tanta injusticia. Cada día, cientos de casos ocupan las páginas de los periódicos, los titulares de la radio y llenan los telediarios… Cientos de casos de corrupción donde parece ser que la justicia se lava las manos, para desaparecer y hacer que todos queden a salvo y aquí no ha pasado nada. Pero señores queremos un país real, que vea más allá de su propio bien y que luche por el bienestar, queremos que el pobre sea tratado como un rico y que tengan los mismos derechos.

Los recortes en sanidad nos preocupan y en la educación también, porque son dos derechos fundamentales para todos y así nos lo recuerda nuestra Constitución en los derechos y deberes fundamentales. Queremos tener acceso a ello y no pagar para poder seguir vivos ni para tener la riqueza de una buena educación.

A mí la verdad que me alarma este país. Al pasear por las calles me doy cuenta que, cada vez, son  más las personas que piden ayuda, que no tienen dinero para llegar a fin de mes, numerosas familias a las que los números rojos les impiden tener una economía suficiente para poder comer, para tener una vivienda digna, unos casos que hemos conocido en los famosos desahucios y la verdad que las cifras son alarmantes.

Y es ahora, cuando más necesitamos la justicia. La llamamos y parece ser que huye de nosotros. Huye para desproteger a los débiles como la joven de Requena que iban a condenar por comprar en un supermercado en una tarjeta de crédito que no era suya, todo para poder alimentar a su hija. ¿Es esto justo? La sensibilidad y la humildad ha desaparecido y este caso nos preocupa. Si miramos atrás hay millones y millones que han sido robados y los culpables siguen paseándose por las calles sin tener conciencia de ello y luego prometen que vamos a salir de la crisis, una crisis que arrastramos desde hace años y cada vez vamos a peor. Pero está claro aquí la justicia no es igual para todos.

Pero, ha sido esta mañana mientras desayunaba, cuando he podido comprobar que hay países donde la justicia es real. De repente, una noticia alarmante ha entrado por mis ojos para anunciarme que el ex presidente francés, Nicolas Sarkozy, había sido imputado por tráfico de influencias, corrupción activa y violación del secreto de instrucción. Después de pasar 15 horas detenido y la verdad que me ha sorprendido… Por primera vez, han imputado a un ex jefe del estado. Un hecho que aquí dudo que ocurra…  Y es cuando he pensado que quizás la justicia sea real en nuestro país vecino. Una noticia que ha sido la que me ha animado a reflexionar sobre la situación de nuestro país y ha sido hoy cuando he querido acordarme de los débiles, de los que cada día luchan por sobrevivir, por llegar a fin de mes, por seguir adelante, por encontrar un trabajo y, sobre todo, por tener derecho a una sanidad pública que no distinga entre pobres y ricos. Todas esas personas que merecen ser recordadas por luchar por este país y mantener todos esos derechos que tantos años y que a tantas generaciones les costó conseguir…

Hoy, en Reflexiones bajo un pincel, quiero acordarme de ellos, de los que sufren, de los que les ahogan tantos recortes, de los que luchan por una justicia real… Quizás a algunos de vosotros les gusten mis palabras y, en cambio, otros no las compartan, pero así es la libertad de expresión.

Buenas noches!

Manifestaciones-espana

Emma Tomás

 

 

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